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miércoles, 13 de mayo de 2009

NUEVOS VUELOS

Un viento ligero me envolvió durante años. Vivía alrededor de mis alas y junto a él cruce montañas y desiertos. La vida creó sin querer dos realidades, la mía y la del viento, mientras la felicidad se sabía a canela.
Casi dos lustros, miles de historias y de repente el sueño termino.

Un silencio necesario se encargo de exorcisar mis miedos y el fuego de varios infiernos exorciso mis besos.
Hace unos dìas me encontré con aquel viento ligero, el silencio volvió a encontrarse entre nosotros y solo por no dejar, caminamos una vez más a las puertas del infierno, aún cuando ya no teniamos los boletos de entrada.
El viento y yo no dijimos nada, pero sabiamos que no nos veriamos más.

Así que hoy dejame despedirme de ti, besar una vez más tu recuerdo y caminar por el desierto, sola, sin viento, por el puro gusto de emprender nuevos vuelos.
¿El rumbo? No importa, hoy mi rumbo es incierto y hoy mis alas se acercan poco a poco al mar.

miércoles, 22 de abril de 2009

LA PALOMA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS

La paloma siguio al conejo por todo el bosque. Ya había leido el cuento, sabía que la llevaría por un mundo lleno de aventuras, locura y fantasía. Pero al llegar a la casa del sombrerero, aquel personaje se encontraba tan concentrado en buscar nuevas mezclas y sabores para un té futuro; que la paloma se enfrasco en probar cada brebaje, cada efecto y cada sueño creado.

Sin darse cuenta la paloma entro en medio de un sueño a una olla llena de agua, al principio la heladez del liquido le causo escalofrios, pero, no se dió cuenta de que abajo, el sombrerero había prendido el fuego. El calor inicial pudo dar confort al avecilla. Pero poco a poco sus plumas iban cayendo. Justo cuando varias decenas se encontraban en el agua, dio un salto. El sombrerero se encontraba jugando a la casita con el recuerdo de una paloma que antes había pasado por aquel bosque, y creyo ingenuo, que todas las palomas jugarian a la casita, se quitarian las plumas y se adornarian para la cena.

La paloma volvió a buscar al conejo aquel, solo que ahora, el conejo era rojo, de un rojo intenso. Por un momento dudo en seguirlo, sobre todo al rojo de sus ojos, pero la curiosidad era mayor. El conejo la llevo hasta una cueva, por fuera la oscuridad parecia absoluta, por dentro, los brillos color neón le daban un ambiente de gran calidez.

En la cueva vivía un oso. Afecto a los licores fuertes y al afecto salvaje; el oso le conto a la paloma las historias más increibles. De sus viajes por el desierto, de sus vidas por el mar y de su aprecio por los animales pequeños. Este oso no quería jugar a la casita. Este oso necesitaba la energía de las criaturas del bosque. Era un oso vampiro, asiduo a la sangre de ave. Paloma se dejo absorber, pues al hacerlo, podía conocer las aventuras de aquel peludo personaje. Nuestra amiga había decidido quedarse en la cueva del oso un tiempo, cuando vio correr al conejo. Su pelaje tenía un color verdoso, de un brillo absoluto al contraste con las luces de neón. No pudo evitar seguirlo, el viaje apenas comenzaba...........CONTINUARA.

miércoles, 25 de marzo de 2009

El pantano

El pantano que se encuentra cerca de la casa de mi abuelo es un lugar subestimado, no es un bello paraje, ni un valle lleno de trigales, vaya, ni siquiera es un bosque encantado. El pantano, es solo eso, un pantano, el cuarto de un total de nueve. Pero, no es un pantano cualquiera, este pantano se ubica en el poniente, a las afueras de la ciudad, en una pequeña colina desde la cual es posible ver un valle azul, donde la vida poco a poco se torna gris. Pero esa es otra historia.

El pantano posee lo común: lodo, moho, piedras y vida, mucha vida. Vida en el aire, en los charcos, vida en cada piedra. Pero la vida de este pantano tiene un sello peculiar, sus habitantes: cocodrilos, salamandras, tortugas, ranas, sapos y una que otra rata vieja.

Hace unos días me encontraba buscando ajolotes para mi pecera, cuando el calor de la tarde y la tranquilidad del lugar me llevaron a un placido sueño, el cual fue interrumpido por una platica muy especial.

Un Cocodrilo verde de espalda muy ancha se encontró a su amiga la Salamandra negra en un estanque.

-Hola Coco ¿qué haces aquí? Si tú tienes tú propio charco -Dijo sorprendida la Salamandra.

_Aquí nomás preparándome para darle un buen baño a mis escamas.

-¿Un baño a tus escamas, estás jugando conmigo? Si tú disfrutas estando en el agua verdosa de tu charco, acechando a los mamíferos que se acercan a beber. ¿Acaso quieres presumirle tus escamas a alguien?

-¡No! ¡No! mi espaldita amarillenta.-Le contestó el Cocodrilo. -A ti, sabes que no puedo engañarte, pero pienso que con una enjuagadita con el agüita clara podré quedar bien con la Tortuga.

-¿Con la Tortuga? Pero ¿cómo puedes pensar que con una lavadita de agua podrás quedar bien con la Tortuga?

-Así nomas, sé que no tengo porque, pero quiero quedar bien con la Tortuga.

-Es curioso que hagas esto, justo ayer Tortuga estaba en lo mismo.

-¿En lo mismo? -Preguntó extrañado el cocodrilo.

-Tú sabes, aquí en el pantano una se entera de todo, hasta de la vida de la mosca del panteón. -Susurro intrigosa la salamandra negra.
-Tortuga viene seguido a bañarse en el agua del estanque y no precisamente con moscas panteoneras. La han visto con grillos, ratas y sapos. Pero, tranquilo Verde -dijo la Salamandra sonriendo. -Tú sabes que a las Tortugas les gusta mordisquear todo lo que les cae al lodo. Además, todos hemos comido del mismo pantano. Usted déjese llevar, pero no se deje morder sin antes lavarse con el agua del estanque . La vida en el pantano es bella y sólo hay una, además, eso fue hace mucho, los reptiles suelen cambiar de piel.
-Vaya Salamandra, creo que le pondré rosas a mi charco para los lavados de pureza que le faltan a mis escamas.-Dijo el Cocodrilo.

-¡Rosas! ¿dónde vas a encontrar rosas mi estimado amigo? No ves que este es un pantano. Las rosas están allá abajo, en el valle, lejos de aquí. Recuerda que tus escamas no serán bellas, pero son suaves, como todas las pieles verrugosas. Las ratas y los grillos no tienen la suavidad de tus escamas. Pero bueno, si tu quieres limpiar tus escamas en el agua clara, allá tú.

La Salamandra dejó que el Cocodrilo nadara en el agua del estanque, mientras ella caminaba entre las piedras y el moho, buscando un lugarcito donde encontrar un buen rayo de sol. En eso estaban cuando la Tortuga llegó, con su lentitud habitual, el Cocodrilo y la Salamandra dejaron abruptamente su platica. La Tortuga no los vio y se metió al bebedero de agua clara, nadó un poco mientras trataba de limpiarse la piel y la conchita. El Cocodrilo se transformó, se hizo más pequeño y sus dientes se escondieron.
-Ahora resulta que todo mundo quiere verse bonito. -Pensó la Salamandra, mientras el Cocodrilo se encontraba fascinado con la agilidad de la Tortuga, estando los dos en el agua no tardó en hacerle la plática.

Mientras esto ocurría, traté de levantarme para verlos de cerca. No había nada extraño, salvo que el agua del estanque tenía una característica muy particular, al entrar en él, los cuerpos de los animales se transformaban, noté al Cocodrilo y a la Tortuga perder sus escamas y llenarse de luz, se creería que eran un par de seres con virtudes extraordinarias y se antojaba acariciarlos de lo bellos que se veían.

Entendí que el estanque tenía alguna magia, pues después de un rato todos los animales del lugar habían entrado en sus aguas, queriendo ser lo que afuera no podían ser. Los reptiles, las lagartijas, las ratas y las peores alimañas, cambiaban su cuerpo con singular rapidez.

La tarde había llegado y los animales se fueron uno a uno. La curiosidad pudo más que mi sensatez y metí la mano al estanque, después los pies y al final me di un baño en ese lugar. Mi piel morena se transformó, los callos de mis manos desaparecieron, mis cabellos se hicieron sedosos y mi voz exclamó cosas que nunca creí posible decir.

En eso estaba cuando el Cocodrilo apareció detrás de mi. Con gran susto nadé a la orilla y pude ver que ni siquiera noto mi presencia, se dirigía nadando hacia la Tortuga, la cual era ágil y graciosa. Ambos crearon una danza dentro del agua que me recordaba la música y la poesía de la que hablaban en la escuela. Sus cuerpos daban vueltas en una armonía perfecta, se veían tan felices. De pronto, el Cocodrilo abrió su gran hocico y sus dientes afilados dieron con la piel de la Tortuga, la cual ni siquiera se quejó, peor aún, parecía que gozaba mientras la sangre brotaba de sus extremidades, al notarlo, el Cocodrilo, cual si fuera una pequeña criatura dejó que la Tortuga mordiera sus ojos, dejándolo casi ciego.

Mientras miraba el violento espectáculo pensaba en Luisa, en su cabello negro, en su piel blanca, en sus ojos grandes. Deseaba que estuviera a mi lado y pudiera ver como transformaba el estanque mi cuerpo.

Pero ella no estaba. Me avergoncé de mis deseos y decidí salir del agua para buscar un lugar donde secarme, entonces, vi en una gran piedra a la Salamandra, me miraba con singular curiosidad y pude notar una risilla burlona en sus ojos.
“Mañana tu alma te dolerá. Aunque tienes suerte de haber entrado solo.” Me dijo, y fue tal mi asombro que casi vuelvo a caer al agua.

-No te asustes, has estado oyendo nuestra conversación toda la tarde. Míralos, se encuentran tan bellos dentro del agua, que no notan que al salir sus cuerpos estarán hechos pedazos. El Cocodrilo lo sabe, ya le ha pasado antes, pero le fascina tanto la experiencia, que no le importa lo que pase cuando salga del agua. Él dice que mientras los huesos no crujan seguirá metiéndose al estanque. Ahí está feliz con la Tortuga, aunque en el fondo sabe que al salir hay ratas y grillos con los que ella se meterá más tarde, tal vez mañana mismo. Me ha dicho que no le importa, que al final del día hay más pieles que la de la Tortuga. Míralo, esta feliz, mañana me contara del dolor de sus entrañas.

-Pero y la Tortuga, ella ¿Por qué lo hace?” Pregunté.

-La tortuga está jugando, al final ella siempre sale cuando el dolor es soportable, cree que juega con el Cocodrilo, pero él ha jugado en el estanque desde que parecía una lagartija. Es adicto al estanque, aún cuando suele salir muy lastimado.

-Todos los animales del pantano entran al estanque, ¿tú por qué no? -Le pregunté con verdadera curiosidad.

-Yo salí hace poco. -Respondió -esa agua está maldita, nos hace bellos a los ojos de los que nos acompañan, y ellos se hacen irresistibles a nuestros ojos, los amamos tanto que necesitamos alimentarnos de ellos, de su sangre, de su piel, de su cuerpo. Yo entré junto a unas escamas, y ya vez, apenas me puedo mover. Tienes suerte de haber entrado solo, de lo contrario al salir, el dolor y la resaca emocional te serían imposibles de soportar.

En ese momento el Cocodrilo y la Tortuga salieron del agua, sus ojos extasiados podrían haber sido una puerta al paraíso. La Tortuga apenas podía caminar, sangraba del pecho y el Cocodrilo caminaba con lentitud, debido a la ceguera parcial.

-Míralos. -Me dijo la Salamandra. -Mañana el amor pasará. Pero hoy, hoy se encuentran en el paraíso.

-Pero eso es una tontería. -Le dije -¿Cómo pueden volver a entrar a ese estanque?

-Porque dentro de ese estanque están los juegos más intensos de la vida. Dentro del estanque todo es posible. -Contestó como resignada.

-Pero ¿y tú? Con cuáles escamas te has cubierto que te encuentras con ojos moribundos.

-No quisiera responderte -decía mientras bajaba la mirada -no debería, pero… qué me importa si lo cuentas, nadie te creerá que hablaste del pantano con una salamandra. Dentro de esas aguas se me ha secado el alma con el aliento de mi querido Cocodrilo, pero soy traviesa y juguetona y de vez en cuando chapoteo con las criaturas del pantano, del valle y del bosque.

-Pero ahora, qué haces aquí sobre la piedra, ¿por qué los miras?
-Mi amigo, haces demasiadas preguntas, así como ustedes han comido manzanas rojas, nosotros tenemos nuestro estanque, nuestro bebedero. Mi amigo Cocodrilo se divierte como de costumbre, pero al rato entraré yo al agua con ganas de encontrármelo y retozar por entre las plantas que están al fondo.

Inesperadamente la Salamandra saltó al espesor de las plantas del pantano, escondiendo su cuerpo del paso del Cocodrilo y la Tortuga, que no paraban de reír y mordisquearse las entrañas. Por un momento sentí repulsión de ver tal acto de crueldad.
-¿Cómo puede ser eso placentero para ellos?- Me dije, pero, mi curiosidad me llevó a seguir sus pasos. A pocos metros las huellas se dividían. Las huellas del Cocodrilo eran claras, siempre pisaba sobre sus mismos pasos de un modo tan preciso y meticulosos que pareciera como si fuera la primera vez que seguía ese camino, con un gran esfuerzo pude notar que esos pasos estaban ya muy marcados sobre la tierra.

Llegue hasta su morada, pero no estaba allí, súbitamente a mis espaldas sentí su respiración.
-¿Qué buscas forastero? Estas muy lejos de tus terruños y te pones en peligro estando tan cerca de los míos. No pretendo ser paranoico ni descortés, pero en estos lugares oscuros uno debe de cuidarse hasta de su sombra.

Asustado, dije:
-Lamento la intromisión, te vi nadando en el estanque con una Tortuga y mi curiosidad por la magia del lugar y por ustedes me han traído hasta aquí.

-Ten cuidado, esas aguas calientan más que las llamas de una hoguera. Si te descuidas puedes perder el corazón para siempre. Simplemente se te calcinaría en un instante. A mí ya me ha pasado en dos ocasiones, tal vez tres, no lo recuerdo, por eso prefiero entrar a nadar sin mi corazón que aunque de sangre fría no soporta el fuego.

-Cocodrilo, ¿dónde nace la magia de ese estanque? -Le pregunte.

-Esa, amigo mío, es una historia tan vieja como la del hombre mismo. Este estanque está en medio de un pantano porque hay una maldición dentro de él. Hace miles de años, cuando el creador decidió sacar del paraíso a los de tu especie, este fangal se hizo para que el agua que llenaba la laguna jamás fuera encontrada, ya ves, los animales que cuidamos del lugar, en su gran mayoría somos despreciados por los humanos, nadie vendría a ver lo que pasa en la pureza del agua que siempre está invadida de sapos y cocodrilos.

-Pero es horrible lo que pasa allí -le dije.

-Horrible, ¿por qué los humanos ven con horror el placer?
-Placer, llamas a ese espectáculo tan sangriento placer. El placer es algo sublime. -Dije presuntuoso.

El Cocodrilo se dejó caer sobre el pasto verde del lugar mientras habría su gran bocaza para exclamar en medio de una carcajada.
-Mi querido amigo, el placer no es sublime, bueno o malo, el placer es placer. Admito que es un espectáculo grotesco, Alejado de los vuelos de las aves o de la música que hacen los humanos, pero lo que parece contradictorio puede ser parte de lo mismo.

Me senté a su lado, no entendía nada, recordaba mis clases de religión. Los pecados estaban relacionados con el placer, la virtud con el recato; y el sufrimiento con el dolor. Esa tarde, la Tortuga, el Cocodrilo y la Salamandra me habían mostrado de manera distinta esos sentimientos, me parecía difícil entenderlos como parte de lo mismo.

Me despedí del Cocodrilo y decidí regresar al pueblo. Me preguntaba del origen de ese lugar, cuándo se me apareció otra vez la Salamandra, diciéndome:

-Muchacho, siéntate un rato y hazme compañía, al fin que todavía falta para que el sol se esconda.

-Dime salamandra ¿por qué existe este lugar, sin que ningún humano lo conozca.
-Amigo ¿por qué piensas que ningún humano lo conoce? Si fue por ellos que el estanque se ocultó en medio de un pantano. Hace miles de años, un ángel se enamoró de la primera mujer, aquella que estaba destinada a ser la compañera del primer hombre. Por años, ella vivió junto a su compañero, en medio de la castidad y la fidelidad. Hasta que un día, el ángel aquel no pudo soportar más su pasión y decidió decírselo a su amada. Ella, sorprendida, se entrego sin más a esos ojos de fuego y a ese deseo que nunca había experimentado antes. Encontraron en este lugar, que en ese entonces formaba parte de un bello bosque, el refugio ideal de su amor, el cual siempre estaba hermoso a pesar del cambio de estaciones. El estanque era su lugar predilecto para amarse, y el agua se lleno de la pasión de sus cuerpos. Un día, el todopoderoso se dio cuenta del pecado de ambos seres y los expulso del paraíso.

El ángel fue enviado a los lugares más abominables del universo y la mujer fue condenada a bajar por las tierras más agrestes. Para terminar su obra, el creador recompenso al hombre con una nueva mujer y volvió aquel bello paraje un pantano. Pero, cuando se dio cuenta que el estanque contagiaba de la pasión de los impíos a todo el que se sumergiera en ella, echo una maldición para todo aquel que sintiera un deseo parecido. El placer y el amor que las criaturas llegaran a sentir, sería borrado por el dolor que se provocarían mutuamente. Así nunca nadie encontraría la plenitud en el otro, sin pagar por ello.

-¡Eso no puede ser cierto! -Le grite. -Los humanos podemos sentir amor y deseo sin tener que masacrarnos.

-¿Estas seguro?-Me dijo la Salamandra mientras se carcajeaba. -Dime entonces por qué los humanos revisten el deseo y el amor de reglas, contratos y esclavitud.

Me quede callado pensando una respuesta, pero no la encontré. La Salamandra se levanto dispuesta a caminar mientras decía:
-Vete muchacho nunca vuelvas, y si puedes, trata de olvidar lo que hoy ocurrió aquí. Que tengas una buena vida.

Esas fueron sus palabras.
De repente me di cuenta que ya había oscurecido. Pero, pude ver dentro del estanque los ojos brillantes de la Salamandra y el Cocodrilo. Me levante y caminé hacia el pueblo, decidido a jamás regresar.

sábado, 21 de marzo de 2009

Encuentros lejanos

Mientras dormía, Paloma viajaba al centro mismo del infierno. Sus ropas desaparecían poco a poco cada vez que una llama atravesaba su cuerpo. En esos viajes, soñaba que el pasado no había existido y que el presente lo era todo. Mientras dormía, una noche como la de hoy, un fantasma del pasado se le apareció. “Buscaba el camino al infierno, hoy como hace tiempo sé que sólo tú puedes llevarme.” Le dijo.

Paloma asintió incrédula de que aquel ser, hoy transparente, alguna vez había tenido cuerpo. “Te llevaré porque tú me lo pides, y porque ya no existes te dejaré ahí mismo y me iré.” Respondió.

Paloma tenía mucho tiempo llevando a seres que buscaban su propia perdición: pintores, bohemios, filósofos, poetas, ellos la buscaban mientras dormía para ver que se sentía carbonizarse mientras el mundo se consumía a cada paso. La seguían por unas noches, porque la tentación puede más que la razón, y aquella mujer gustaba de verlos caminar con la razón perdida.

Algunos fantasmas, los que no lograban salir de aquellas llamas, le susurraban al oído cuando la luna se asomaba, sólo para no sentirse tan solos en los enormes ríos de lava. Ella accedía gustosa a calcinarse por ellos, al final un abrazo acompañaba la certeza de que nunca habría regreso. Pero, el último fantasma que llamo a su ventana, había sido tan amado, que al alejarse ella juró no volver a mirar al pasado.

Ese fantasma tocaba hoy a su ventana, y mientras le susurraba al oído sus antiguas andanzas por el averno, ella pensaba que el pasado a veces viene sin ser llamado. La noche estaba muy avanzada y el fantasma insistía, ella dudo si esos susurros eran ciertos. Por un momento sintió deseos de quemarse al lado del fantasma aquel, pero los recuerdos del dolor padecido terminaron con su sueño.

El fantasma se fue lamentando el desaire. Paloma se quedó, como hace tiempo, pensando en las delicias de aquellas manos que hoy no eran más que un recuerdo.

miércoles, 18 de marzo de 2009

La ciudad es para muchos una de las obras cumbres de la civilización. Centros políticos, religiosos, económicos y sociales donde lo más representativo de cada cultura se guarda para adornar, adorar y dominar en estas áreas con alta densidad poblacional. En ella, los hombres y la naturaleza son separados por los rascacielos y el pavimento, las luciérnagas emigran a los bosques más cercanos mientras los lobos se vuelven “chuchos” domesticados.

Urbano Animal, es una muestra plástica en donde la pintura, la fotografía y el graffiti son sólo algunas de las técnicas que nos hablan de la relación ciudad-hombre-animal; porque en la ciudad todos, incluso los animales, mantenemos un instinto primario, salvaje, el cual ni los pavimentos, ni los rascacielos nos han podido arrancar.

Veintidós obras de jóvenes artistas nos llevan de la mano por esa naturaleza citadina que se ha fusionado con el ciudadano. Urbano Animal es un caminar por la selva, la cual, a pesar de las toneladas de cemento, no ha perdido sus colores, sus olores, ni su riesgo. La relación tan cercana entre animales y hombres nos permite ver como las aves se vuelven centinelas de la vida diaria a la vez que nuestro pensamiento se torna cada día más primitivo. Los animales se humanizan, el hombre retrocede y la violencia persiste.

Al arrasar con el hábitat natural de los animales, se pensaría que los humanos se vuelven amos del territorio, pero… qué pasa cuando nos vemos convertidos en hormigas, en obreros que se encuentran listos para ser devorados por los más despiadados buitres; qué hacer si nos vemos acechados por tiburones y lagartos; cómo actuar si nos encontramos en corretizas más violentas que las mostradas por los perros y los gatos; o a dónde ir cuando simplemente la sequía nos lleva a emigrar a otros lagos. Animal Urbano nos cuestiona ¿qué somos? ¿Animales o Humanos?

Sin apresurar la respuesta detengámonos a ver nuestro “perreo” cotidiano o la monstruosidad de nuestros actos, sólo para sentir como se desdibuja nuestra imagen, se afilan nuestros dientes, la piel se nos llena de pelo y entendemos cómo fue que Rómulo y Remo se llenaron de tatuajes que la nueva patria ya no puede evitar.

Caminemos y veamos a las nuevas especies, llenas de maquillaje, libros y luces de neón. Observemos su comportamiento, sus mutaciones y su apareamiento, y si en medio de dicho ejercicio nos encontramos en un espejo, mantengamos la calma y pensemos en la magia del lienzo. No debemos correr en desbandada si vemos como se escurre la libertad de la democracia y nos encontramos de repente en una jaula.

Esperemos, pensemos que Animales… Humanos…Urbanos. Pueden pensarse distintos en apariencia pero al final somos de la misma procedencia. Mitad mujer, hombre, perro, primate, pez, ave o insecto, aún podemos convertirnos en seres que un día levanten el vuelo.

viernes, 13 de marzo de 2009

Y mientras duermes

Y mientras duermes, yo estoy contigo.
Allí, en ese espacio que solo tú creas mi pensamiento encuentra tu cuerpo.
Donde un día recibirás mis besos y mis abrazos serán eternos.
Te pienso y los recuerdos me llevan a tu lado, recuerdos de lo no vivido, de lo que no ha existido.
Entonces me doy cuenta que la nada puede crear sensaciones físicas como esta que aguarda en mi cuerpo.
Vuelo, y pienso en lo que te rodea, y mis brazos rodean la almohada pensando que es tu cuerpo.
Me creo un aroma para decir tu nombre y un sonido para sentir tu aliento.
La nada, lo que no existe, me llena el cuerpo… y te toco…y te veo.
Te pido que me cuentes tus sueños, cuéntame esa vida, pues en ellos, en ella, vivo.
Vuela a mi lado un día, justo así como en tus sueños.
Y cuéntame lo que la realidad te diga un día… cuando camine a tu lado.

domingo, 8 de marzo de 2009

...Y aunque te ame con locura, ya no vuelvas....


La paloma voló por un tiempo, la soledad de sus vuelos la llevo por paisajes, ríos, cuevas y montañas. Un día, desde el aire, vio un gran agujero en la tierra, al lado había un balde vacío y unos zapatos de mujer. El hoyo se encontraba a mitad de un desierto. La imagen la intrigo y decidió echar un vistazo.

Cuando se asomó, descubrió que era un pozo. La humedad de sus paredes provocaba que un aire fresco circulara en su interior. Aquel lugar despedía un olor muy particular, era la mezcla de flores y frutas. Después de días de volar entre dunas interminables, aquella atmosfera parecía salida de un paraíso. Se quedo unos momentos asomando la cabeza, desde la orilla, para ver si es que encontraba el fondo y de paso sentir aquel vientecillo. Más tarde se le ocurrió que ese pozo seguramente tendría agua, y por qué no, tal vez hasta algún árbol.

Respiro profundo y voló al fondo de la oscuridad, pasaron minutos, horas, el aire se sentía más frío y el olor era perturbador. No había agua, ni árboles; ya ni siquiera volaba, sólo se dejaba caer. En el descenso el sueño se apoderó de ella, perdiendo toda noción del tiempo.

De súbito, un aire más helado aun la despertó, se dio cuenta de que había dejado hace tiempo de volar, miró hacia arriba y pudo ver una pequeña luz blanca; recordó la amplitud del mundo y la calidez del sol. Sólo entonces decidió ascender y salir de ese agujero. Abrió sus alas y justo cuando iba a dar el primer aletazo, sintió que sus patas se sumergían en un líquido tibio. La sed que sentía volvió a su mente; se sumergió en esa agua con sabor a frutas, nadó y bebió, olvidando por momentos el respirar. La felicidad, la paz y el placer que sentía en aquel pozo la hicieron olvidarse de la vida y del cielo. Pasaron días enteros. Toda el hambre, la sed y el cansancio desaparecieron, hasta que se olvidó de volar. El agua frutada lo era todo, era su vida, su espacio y su tiempo; su aire, su presente, su pasado y su futuro. Nada necesitaba, el pozo lo llenaba todo.

Cuando dormía, flotaba en las aguas y en esa oscuridad la soledad era tan absoluta que incluso sus pensamientos hacían eco en aquel espacio. Pronto aprendió a percibir cada movimiento del agua, y pudo sentir los movimientos del viento y de la arena del desierto, pensó en sentir otra vez ese viento en su rostro y dejar que el polvo se le incrustara en los ojos.

-Algún día regresaré y mis alas partirán el cielo.

Pero no regresó. Un día, en medio del agua, encontró un animal, una salamandra. No podía verla, pero sintió su piel lisa y su cola larga. Reconocieron con el tacto cada parte de sus cuerpos y nadaron juntas en aquella oscuridad.

La salamandra era un habitante antiguo del pozo, el cual, muy al fondo, estaba lleno de cuevas y pasadizos que conectaban al desierto con el bosque, la selva y los pantanos. Este reptil solía vivir en todos lados, pero a veces, cuando los ataques de otros seres la dejaban sin algún miembro, regresaba al pozo aquel y dejaba que las aguas sanaran sus heridas.

Al encontrarse a la paloma le enseño los pasajes y salidas.
-Podrás regresar y partir el viento.
La paloma lo pensó por veinte noches, y decidió no regresar. El pozo aquel, sus cuevas y cascadas subterráneas serian su nuevo hogar, la oscuridad sería su nueva luz y el agua su nuevo cielo. Al igual que la salamandra, su cuerpo había sido mutilado, pero sus heridas eran tan profundas que podrían pasar años antes de regresar.
–El corazón de la tierra será mi nuevo hogar, aprenderé a volar en el agua y mis alas harán que la tierra tiemble.

La salamandra sonrío al escucharla, y pensó que había encontrado una compañera con la que podría compartir la vida.

martes, 17 de febrero de 2009

La locura

"Quisiera ser golondrina,
buscar paisajes nuevos cada día,
vestir con la luz de cada atardecer,
vivir en un mundo nuevo,
así, sin temer."
Cuenta la historia que un día la golondrina se refugió en el nido de una paloma. Las aves volaron y soñaron cada noche. Sus pensamientos las llevaron hasta el fin del mundo, viajaron al pasado, vivieron el futuro y el presente nunca se sintió tan liquido como cuando estuvo en sus manos.
Un día ambas se separaron, amparándose en que el destino no aceptaría unión tan inusual. Los días volaron, los años corrieron. Esas aves, que parecían no compartir nada, tenían en común el tesoro más preciado. La locura.La locura invadía el cuerpo de una y el alma de la otra,la locura era la causa y el anhelo diario, la locura se encontró en cada milímetro de sus alas. La locura les curaba, sin que se dieran cuenta, el alma que el mundo se encargaba de matar.
El destino, señor pretencioso y ocupado, se encontraba distraido cuando aquellas aves lo desafiaban. Cuando se dio cuenta de los vuelos de aquellas locas, les impidió casi por cualquier medio viajar ante sus ojos. Ellas, necias como eran, decidieron volar cada noche, conocer el frió del amanecer y el calor de la luna llena, se sentaban cada tarde a esperar que el sol paseara por el otro lado del mundo, y así extendían sus alas en medio del cielo.
Una noche de insomnio el destino se percató de sus aventuras, las encontró con las alas revueltas después de beber néctar de uvas. Enfurecido, lanzó un grito que hizo temblar a todos los seres del bosque, menos a las dos locas, que se encontraban enredadas en un abrazo que contenía el cariño necesario para el universo. Cuando acabó de determinar todas las vidas del mundo, el destino se dio cuenta que nunca podría controlar los vuelos de una paloma y una golondrina cuya locura desafiaba a su propia naturaleza. El señor ocupado cerro los ojos, decidió no preocuparse más de tal aberración, y así, sin querer, les otorgó el mayor de los regalos, la libertad.
Nadie sabe si esas aves volaran juntas para siempre, ellas mismas piensan que un día se podrán separar. Pero hoy, son sombras del cielo, que de repente uno confunde con una nube y a veces uno siente como una estrella.

martes, 27 de enero de 2009

Gueela Cahui I


Lucía tiene mucho tiempo trabajando en la montaña, ya ni se acuerda exactamente cuánto, ahí los días pasan lentos, más bien pareciera que no pasan nunca. Llegó con el propósito de poner en marcha el proyecto de cultivo más ambicioso que había planeado, nada de lo hecho anteriormente se le podía comparar. Objetivos claros, agenda, una metodología increíblemente respaldada, y sobre todo, la seguridad de que la gente apoyaba el proyecto.

Meses y meses de planeación, gestión de recursos, difusión y todo para qué, para que un hijo de la chingada se quedara con el crédito de su trabajo. Y pensar que no sólo se quedo con su trabajo.

Eran mediados de enero, llovía todo el tiempo y bajar al pueblo era cosa de locos, quien iba a pensar que llovería cuando debería de hacer frío -¡pinche calentamiento de mierda! Pero aún así necesitaba una cerveza o ya de menos unos buenos tragos de aguardiente pues la semana había estado muy dura. No acababan de soltar las semillas criollas que habían prometido, querían darles las porquerías transgénicas que venían del gringo y eso iba a retrasar el trabajo, todos temían que no se alcanzará a sembrar a tiempo. Toda la semana se la pasó en la capital del estado mentando madres y pidiendo que cumplieran con lo acordado, pero no consiguió nada, y lo peor es que en el pueblo siempre había ley seca, esta semana no era la excepción.

Así que con todo y la lluvia se bajo a la cabecera municipal, odiaba el lugar, sucio, corrupto, lleno de policías, militares, traficantes, y paramilitares, todos eran de la misma familia, o del mismo partido, como quieran verlo. Lo único que extrañaba de esa vida era el alcohol que se vendía más que la leche. Al llegar a la cantina pensó que su alcoholismo iba en aumento, no le importaba mientras no afectara su trabajo, por eso estaba ahí.

Entró a la cantina y miró como a quince tipos, la mitad se caía de borracho, la otra mitad se veía ya muy pasado. Al fondo del salón había algunas parejitas fajando y detrás unas diez prostitutas esperando cliente, la mayoría no tenían ni veinticinco años y dentro de diez se estarían muriendo de alguna enfermedad venérea. En eso se encontró a Juan, no le extrañó verlo ahí, era un tipo chambeador pero mucho más alcohólico que ella. Se acercó a su mesa y empezaron a platicar del trabajo.

-¿Cómo ves mi Juan? Tú crees que nos den la semilla.

- Si no lo hacen saben que el lugar se prende, somos dieciséis municipios nada más pero si nos hacen encabronar nadie vuelve a subir, y pues, de hambre no nos pueden matar, ya nos acostumbramos a mal comer, el hospital está arriba y quién pierde son ellos ¿quién les va a bajar su pinche yerba y de dónde van a sacar el café para la Nestlé? No Lucha, usted no se preocupe ya sabemos a lo que vamos y no hay quién se raje, na´mas porque se presentó este proyecto, pero tú sabes que andamos calientes desde hace años.

El tipo de enfrente los miró, era un paramilitar, no le tenían miedo, sabían que sin ordenes no eran capaces de hacerles nada, además el vivía arriba, si intentaba algo jamás podría regresar a su casa. Además, ahí todos se conocen y saben de que lado juegan los demás, la bronca empezaba cuando las órdenes venían de arriba y ahorita el gobierno le estaba jugando a la apertura y las "oportunidades", a ver cuanto duraba. Lo bueno era que con la gente de arriba no se metían, los que se chingaban eran los del municipio, por agachones tenían que aguantar a los militares y a la bola de narcos que no los dejaban en paz, arriba la justicia era otra, pero muchos encarcelados había costado.

Después de varios aguardientes Lucia y Juan empezaron a bailar, ella ya estaba muy borracha y él, como buen lugareño necesitaba más de media botella para marearse. Ella lo admiraba, era un tipo recio, entrón, y con los ideales bien puestos, le fascinaba estar en sus brazos y beber con él, se sentía a gusto y sobre todo muy segura. Él también la admiraba, no entendía que hacia alguien de la capital ahí en la montaña. Ambos sabían que todo aquello se encendería muy pronto, lo de adentro y lo afuera.

-Ya no puedo Juan, vámonos a casa de Meche.

- Oh espérate, o me vas a quedar mal. Si tengo algo importante que decirte.

- No manches pinche Juan, ahorita todo se me va a olvidar.

-Entonces no te digo nada.

Y no dijo nada pero la apretó mucho más, quería sentirla toda, ella se dejó y por primera vez pensó en él como un hombre, así en serio, un hombre para ella.

-Espérate.

-¿Por que?

-Es que vas a hacer que haga una tontería.

En ese momento el estuvo seguro, la beso, la abrazo, se rieron juntos y salieron de la cantina, fueron a casa de Meche, ella tenia las llaves y Meche estaba en una de las comunidades por una reunión. La casa era de ellos y no la iban a desaprovechar.

Después de los besos vinieron las caricias, ella tocaba ese pecho que ya antes había deseado, un pecho de hombre de campo. Ambos desabrocharon sus camisas y soltaron sus cabellos, los de él eran mucho mas largos y negros. Se tumbaron en la cama, hacía mucho que Lucia no tenia sexo con nadie, y disfruto de cada caricia. Juan la recorría con su lengua de pies a cabeza, las piernas, las caderas, su sexo, ella estaba hirviendo por dentro y el se daba cuenta cada que su lengua la penetraba. Así pasaron toda la noche, hasta que ninguno de los dos aguanto más llego el ansiado orgasmo. Amaneció. Sus miradas encontraron a sus cuerpos entrelazados.
Eran las seis de la mañana, hacia horas que debían estar en el campo. Las sonrisas se mezclaban con los abrazos, las miradas se entrelazaban con los besos. Tuvieron que emprender el viaje de vuelta a la montaña, sólo que ahora ya no se sentían tan solos.......

domingo, 25 de enero de 2009

El viento

Hace algunos años conocí al viento. Nos encontramos en medio de la noche, yo estaba mirando la ciudad desde el grotesco edificio que se había hecho en honor al cambio, aquel que parece una casita y que se construyó cuando la gente tenía esperanza en el futuro. Estaba pensando en la forma de tirar aquel monstruo de piedra cuando sentí su presencia, venía justo detrás de mí, dí la vuelta y pude apreciar como volaban mis cabellos mientras sentía el frío que envolvía mi cuerpo. Él me saludo, como si me conociera de años me preguntó si quería dar la vuelta a su lado, yo no podía resistirme y al momento le dije que si, entonces volamos juntos encima de la ciudad por diferentes altitudes y temperaturas. Volamos hasta una montaña donde quiso contarme su historia.

El viento me dijo que había nacido hace mucho tiempo, en medio de la locura y la oscuridad, ahí creció muy solo, es por eso que disfrutaba de la compañía aunque nunca sabia como conservarla. Me contó que le gusta seguir a la razón porque disfruta conocer un poco de todo, sabía que al final su destino siempre lo llevaba a vivir en el caos y quería que al menos por momentos su vida fuera regida por algunas reglas. Por eso le gusta seguir rutas y crear corrientes, porque eso le proporcionaba mucha quietud y le permitía recibir y dar felicidad. Pero el viento es un espíritu libre que a veces disfruta de dejar las rutas y romper las corrientes para irse a cualquier lado, no lo hace muy seguido porque sabe de los destrozos que ocasiona, sin embargo, le gusta correr lo más rápido que puede aunque rompa todo a su paso.

Yo vi al viento con algo de nostalgia, me contó de amigos que hace años que no ve, de costumbres que ya había roto, de sueños que perdió en algún lugar y me dí cuenta que le gustaría correr muy rápido otra vez y olvidar los compromisos que tiene con la vida. Y es que, ahora es un viento muy ocupado, tiene que recorrer el mundo y cumplir con los compromisos adquiridos con las nubes, los ríos y el océano, no puede darse ni un tiempito para correr pues sabe que la vida de mucha gente depende de él.

Desde ahí el viento y yo nos hicimos amigos, algunas noches, muy pocas, las hemos pasado juntos contándonos nuestras historias y nuestros sueños, a veces gustamos de acariciarnos, pero yo no me encariño porque sé que él tiene que irse a cumplir con sus deberes, pero desde entonces trato de vivir lo más libre que puedo, para que cuando sienta ganas de ir corriendo por el mundo me encuentre lo más libre que se pueda.

Yo sé que un día no veré más a ese cálido viento y ese día seré muy feliz por él, porque sera el día que corra y se reencuentre con su libertad.

miércoles, 21 de enero de 2009

Y no me sonrojo

Yo tampoco me sonrojo, es historia conocida, pero velada, incluso para nosotros.
La costumbre dice que es necesario el sexo para vivir juntos y el amor para tenerlo.
No quiero estar junto a tu cuerpo, pero no me sonrojo si te digo que te quiero.
No necesito jadear a tu lado para decirte compañero.
No necesito sentir la humedad de tus labios para escribirte que te amo.
Aquí estamos, luchando juntos frente a los prejuicios propios y extraños; compañeros incansables de causas por siempre perdidas, y sin embargo, seguimos peleando, de pie, como hace doce años.
Nuestra historia, la historia de muchos, pareciera necesitar otro mundo, uno más libre, menos preocupado, tal vez un mundo más loco.
No me sonrojo si te digo que te quiero, porque te quiero libre, en otro espacio, para otros tiempos, muy lejos de aquí.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Amantes

La desilusión navega en cada nube del cielo, una noche clara solo puede darse cuando la primavera se encuentra en todo su esplendor; es entonces cuando las estrellas permiten mostrar cuan pequeños somos.
El universo brilla sobre nuestros cuerpos y ufanos nos negamos a perdernos en su soledad, aprovechamos la claridad del cielo nocturno y el camuflaje que proporciona el sueño ajeno.
Caminantes de la noche que miran al cielo cuando el otoño y el invierno son irremediables y las gotas negras caen sobre su rostro. No se inmutan ante el dolor y la oscuridad del líquido que los recorre y usan la lubricación de su piel para encontrar lo prohibido.
Pienso en los escondites que la necesidad nos otorga. En tu silueta oscura, en tus ojos brillantes y en esa voz que mis sueños prohibidos recuerdan como un murmullo. La noche nos cobija y permite que el anonimato continúe. El ayer y el hoy nos tomaron por sorpresa, tal vez mañana nos volveremos a encontrar para que los murmullos con las siluetas de un cuerpo desnudo aparezcan una vez más.
No puedo hablar de ti. Tú nombre y el mío nunca se dirán en la misma frase, así comenzó nuestro camino por lo no visto, por lo no imaginado, por lo no previsto. Caminamos en él porque por un instante la ilusión se nos fue de las manos y la vida nos mostró que aún en el desencanto se nos guardan húmedas sorpresas.
Lo que no tiene un futuro reviste mi plumaje con tu sombra, estoy, estas, estamos sin que nadie nos encuentre, solos, más allá de lo contado, desnudos, más allá de lo advertido, jugando a que la ilusión del mundo aún nos permitirá recobrar el paraíso perdido.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Método del escritor sin mérito

Olvida tu antivida. Escribe tal como eres. Vaiven de fiera verbal.
No intentes impresionar a nadie. Si te sorprendes queriendo impresionar, desea un "estilo". Escribir es buscar lo no literario. El estilo es miedo. Eugrafía. Microdictadura que te indica que decir y qué no. Cómo. Cómo si. Cómo no. El estilo es para escritores que desconocen su libertad. No te pre-ocupes de las estructuras.
Las estructuras surgen a posteriori. No antes del texto. "Prestrucutura" no: proceso.
Deja, pues, que primero suceda una larga fase creativa, que se caracteriza por ser un flujo. No pienses demasiado. Suelta lo que tengas. No es tuyo. Regálalo.
Si escribes un ensayo, lanza una idea, estállala, haz una llama con ella, y cuando el incendio esté en su mejor brillo, pasa a otra idea, y enciende otro. Prosar quema.
Si escribes una novela, lo mismo, camarada. Haz que un ser, una acción, un ambiente, encienda, y ya que el fuego arrecie, sopla otro. Narrar reacciona en cadena.
Si escribes poesía, no tengo que explicarte nada. La poesía es la aceptación de todo lo que viene, sin edición de doxa, razón o unigramática. Es el idioma-daimón. Es la visión. Supera y acapara todo léxico. Caza de fragmentos metamórficos, versas pluriversa.
El ensayo: orgasmo del conociemiento. La novela: nuestra vida más intensa. La poesía: todo el cosmosen otro código. No hay géneros: sólo ciencias incendiarias.
No hagas caso de loq ue se dice acerca de la literatura. El 90 por ciento de las nociones de los escritores viene de segunda mano, críticos, lectores, editores y otros miedos, son apagafuegos. Escribir es un río ígneo, recuérdalo. Agua piromaniaca. Y no te evanezcas de logro alguno. Este método lo que busca es quitar al yo de en medio. Dejar que a través suyo huracane viento. El método es no tener ningún mérito. Cada palabra: chamana.
Pero escribir no se trata de palabras aisladas. Se trata de un ritmo extenso.
Y no creas que esa fase creativa ha terminado -lo sabras porque el flujo ya no es intenso- detente abruptamente, vacaciona, dale tiempo al texto.
¿Cuánto? No sé. No te conozco, ni soy tu padre. Averigualo tú. Déjate guiar por tu quíntuple instinto. Y entonces pasa a la otra fase. La fase analítica. Autocrítica. Ocúpate de los detalles y visiones faltantes. Percibe la corteza creada. Quita la paja. Intensifica epifanías flojas. Rastrea tus escotomas. Aclara. Obscurece. Emociónate con cada aspecto del texto emergente. aplica aquí la herrería legada, pues en este momento -no en el previo- donde alguna de esa gnosis puede ser útil.
Y aprende de lo que hiciste para que en el siguiente librar (libro es verbo) todo salga de un sólo golpe, desde el primer impulso, y escribas sin mentiras, sin trucos, sin consejos, sin escudos, sino tal como eres: animal antitético, temporal, imperfecto.
Sin ningún mérito.

Rojo

Soy un alma atormentada.
Viajo buscando las diversas escalas de la furia y la alegria.
Caminante errado que no encuentra un destino o un hogar.
Libre porque padezco la libertad como quien padece el respirar.

Mi corazón se regocija y sangra con tus besos o sin ellos,
y lo hace para sentirse vivo, en paz en medio de la tormenta.
Corazón que no se encuentra quieto porque quiere sentir el mundo,
a ese mundo que será su último recuerdo.

Vivo en la tormenta de las emociones sólo por el hartazgo de la quietud,
busco libertad para elegir y justicia para vivir,
porque la sobrevivencia nos aleja de la escencia de lo humano.

La sociedad nos distrae del crecimiento interior,
tal vez un día me canse de observarla,
tal vez un día me canse de amarla
y simplemente quiera destruirla.

La oscuridad del sendero siempre es un mejor camino,
porque no necesitamos del otro para entregarnos a la soledad.
Sendero que deja atras la luz y te envuelve en las tinieblas.

Me entrego a la noche por sentir el vertigo del amor,
la sutileza del sentir ,
la frialdad del reir ,
y el cobijo del llorar.

Coge mi mano si un día me encuentras,
camina a mi lado,
acompañame en el viaje.

Vivamos un sendero multicolor para que resplandezca tu luz,
mientras el mundo, se hace trizas.
Vivamos el instante que la noche nos ofrece sin ataduras, sin máscaras, sin velos
para pensar que un día nacimos para olvidar que mañana moriremos.

Caeremos al amanecer como dos gotas de sudor nocturno,
transparentes, saladas, insignificantes,
sin necesidad de vernos la sonrisa ni de recordar la palabra.

Y si un día la noche nos lo permite volaremos y beberé tu sangre,
al fin que los perros que nos acosan no extrañan la muerte
y nosotros le apostamos al olvido.

jueves, 20 de noviembre de 2008

A los amigos que se van, a los que llegan, a los de siempre

Por qué será que a veces ponemos a prueba la amistad?
Escribo esto para ustedes, para aquellos que veo poco a poco distanciarse. Los veo partir con una sonrisa, emanada de lo decisivo de sus pasos, por lo bello de su andar y por la luminosidad del horizonte al que se dirigen.
Los veo, a alguna la escucho, un abrazo nada más y siento ese dolor molesto creado por tristeza. Tristeza originada por saber que ya no será lo mismo.
Ayer oí que todo cambiaba, que el rumbo, el sol, el mundo y nosotros nos transformamos a cada instante. Recuerdo lo que escribí en este espacio hace algún tiempo y me siento frente a la materialización inminente del cambio. Me veo y pienso en lo mucho que he cambiado, con la vida, con mi familia, con ustedes, quisiera a veces tomar la máquina del tiempo y me doy cuenta que a lo mucho puedo evadirme con un buen cigarro verde. Al regreso, me doy cuenta de que realmente sigo aquí, en el eterno presente. Entonces decido vivirlo, así, como viene, con ese monstruoso cambio.
El sentimiento de tristeza se aminora cuando pienso en la aventura que se viene, se viene sin más, en mí, en ti, por suerte en ambos. Pienso que no se acaba de acoplar mi vida a la tuya, por momentos dudo que podamos hacerlo un día y a veces no estoy segura de querer acoplarme a nada. Han sido tan turbulentos los cambios, tan de repente, que nuestro cambio no sé si quiero seguir transformando mi vida, no por el momento.
Sin embargo aquí estoy, no me niego a lo vivido y no huyo de lo que venga. Solo no me pidas que no tiemble de miedo, déjame vivir mis temores, al cabo ya no me paralizan. No hay futuro, de una vez te lo digo, no lo hay porque no me interesa pensarlo, sólo tengo este instante para ofrecerte, el que le sigue, no sé a quién pueda ofrendarlo.
Cambia, todo cambia, pero amigos míos, mi amor y mi lealtad, incluso mi fidelidad a este sentimiento es inalterable. Todo cambia, alegrémonos por eso, y tómense una botella conmigo que en el último trago nos vamos.

Consuelame otra vez

Camino a tu lado con el nerviosismo del primer día, hoy será la noche, pienso, hoy se perderan los miedos. Me miras y hablas de trabajo y miro tu boca que desentona con lo que tus ojos me dicen, la indiscreción de tu mirada me dice que no dude, que no me niegue.

Tú me haces olvidar que se crea una nueva crisis. Te pido consuelo, me das un beso. Después solo un gracias, quisiera estar contigo de verdad. Me doy cuenta que mis temores se han ido, que por primera vez en mucho tiempo puedo concentrarme en tí, me doy cuenta que he roto con el pasado, y asi, sin miedo, me entrego a ti. Se suponía me consolarías de mi soloedad,que le darías palabras de alivio a mi corazón, un abrazo, una palmada, al final, solo las gracias y el ofrecimiento de tu compañía.

Debo confesarte que temo no seas real, quisiera poner esa noche a la vista de todos, para así comprobar que pasó, que existes y que estuviste a mi lado. Eres tan parecido a un recuerdo perdido, que dudaba sentir tu roce de verdad. Pero aqui estoy, otra vez, frente al mismo camino, más complejo y oscuro que antes, con un nuevo compañero. Gracias, solo gracias, lo demás no lo adelantes más, mejor consuelame otra vez, que inicio un viaje nuevo, no digas, no hagas, solo como aquella canción, dejemonos caer, para no volver más a ese pasado, que a final de cuentas ya nos dejó.

Soñé que me querias

"Me dijo con la luna que me quería y soñé bonito, me dijo con sus besos que me deseaba y le di mi corazón.”

Una noche de agosto el desconsuelo se acercaba, los vuelos de un ave habían roto mi alma, dos largos viajes que se empalmaron en el tiempo, la distancia, el desamor. Se formo una mezcla que el corazón no soporto, y al llenarse de desdén busco refugio en el alcohol.
La violencia de las calles hizo que perdiera pedazos de mi ser, entre gritos, rasguños y risas llegue a lo que el destino me tenía por recompensa. Meses de mirarnos, meses de ignorarnos por fin tuvieron respuesta, ahí en medio del desconsuelo, a la luz de la luna, una, dos, tres palabras y la amapola en tus labios hicieron que el brillo nocturno se eclipsara mientras mis labios te tocaban.
Días y días de encontrar más y más puntos de encuentro, los sueños se fundían y yo soñé que se podría. Más el futuro estaba arreglado, la distancia se interpondría, ya lo sabías, antes de esa noche, quisiste esperar y ver si había modo. Pero sabías muy bien que nunca podría aventurarme a dejarlo todo.
Pasó un mes, el sueño ya era de verdad intenso, de repente, la pregunta que nunca nadie me había hecho, la que toda mujer desea, con la que soñé de niña. Mi respuesta un no tajante, así sin más, pues mi vida no sería esa y mi corazón realmente no era tuyo.
Soñé que me querías y fue un sueño hermoso, la vida apareció de la nada y me sentí renovada, acepté tu partida sin la virtud de una despedida. Y aunque después nos vimos, ya nunca nos dijimos nada, solo versos, poemas, un amor virtual vino después, el cual el tiempo se encargo de diluir y otros amores y otros besos nos llevaron a olvidar, como si aquello, hubiera sido lo que fue, un sueño hermoso del que la cruel mañana nos liberó.
El sueño se había acabado, pero siempre quedará en mi recuerdo.

Sobreviviendo a octubre IV

Resulta extraño pensar en todo lo que ocurrió y de lo que ni por asomo vi, insisto, la idea de la burla no puede apartarse y el sentimiento de no haber sido suficiente vuelve a aparecer. "No eres tú soy yo" buena frase dicha como un millón de veces, que a final de cuentas no dice nada. Sobre todo cuando en una relación, la que sea, normalmente son dos los que forman el juego.

Insisto, la fidelidad es una virtud que poca gente tiene voluntad de hacer realidad, de manera personal puedo afirmar que no soy una de ellas, nunca lo he sido y nunca lo seré, pero existía tal acomodo en lo que un día existió que la necesidad desapareció por un largo tiempo, justo el tiempo en el que el gavilán daba vuelos por las esquinas.

No hay reproche, incluso hay comprensión, más de la que incluso yo podría admitir. Yo también he pecado y no me arrepiento de nada, mis motivaciones no tienen que ver contigo ruiseñor, ni conmigo. Tienen que ver con el momento en el que me encontré con las personas que me amaron, por un instante, por unos días. Es por eso que la culpa nunca se instalo en mi alma, es por eso que la necesidad de confesión no llego. Se confiesa el pecado, no la dicha de haber sido feliz por un instante, así como estoy segura tú lo fuiste también.

Pero bueno, arrieros somos y en el camino andamos, y al parecer el otrora gavilán quiere volverse ruiseñor, sin embargo mi emplumado amigo, esa oscuridad que ilusa creía que no tenias, está insertada en lo más hondo de tu ser. Me alegra, me hace sentir ante un igual. Así que mi oscuro y pecador amigo creo que tus mentiras no fueron piadosas, más bien me dejan un sabor a travesura, a travesura de un niño malo que rompió el vidrio y escondió la mano. No me saben a mentiras piadosas, porque la paloma negra nunca ha pedido piedad y hasta el último día te lo dijo, "en caliente, sin piedad" ¿Por qué? por que la muerte lenta sabe a tortura y yo ya pasé por varios infiernillos gracias a la piedad del omitir los motivos.

No hay reproches ni motivos de enojo, al contrario, sonrío al ver de frente al tipo de humano que eres, más igual a mi de lo que te imaginas, mucho menos idealizado, menos complicado, más real. Te deseo suerte en todo aquello que tus anhelos estén confabulando y ya sabes, la puerta y otras cosas están abiertas, siempre y cuando otro gato no se encuentre en mi tejado y la culpa no se asome en tu corazón.

Sobreviviendo a octubre III

Rosa me envío algo que una vez más en esto días me hace reafirmar que el desconocimiento de la historia, incluso la personal, nos condena a la repetición inconsiente de ella. Por otro lado una vez más me siento orgullosa de mis raíces y sobre todo, de mi locura.
"Los otomies eran considerados un pueblo barbaro por que tenian como características ser una población movil, nómada, sexualmente muy prolifica, pero no solo esto sino que abiertamente eran personas que manifestaban su sexualidad en mayor grado que los mexicas.

Por lo que la libertad y el ejercicio de su sexualidad hacian llamar a algunas mujeres negras (pero no solo eran negras sino que llevaban el nombre de un ave, no recuerdo el nombre del ave en este momento). Pero no sólo eso sino que tenian culturalmente arraigada la fe en el dios del fuego, la diosa del pulque y creían en la dualidad, más allá de la dicotomía bueno-malo, mejor dicho la complementariedad o nula existencia de uno sin el otro."