Páginas

martes, 17 de febrero de 2009

La locura

"Quisiera ser golondrina,
buscar paisajes nuevos cada día,
vestir con la luz de cada atardecer,
vivir en un mundo nuevo,
así, sin temer."
Cuenta la historia que un día la golondrina se refugió en el nido de una paloma. Las aves volaron y soñaron cada noche. Sus pensamientos las llevaron hasta el fin del mundo, viajaron al pasado, vivieron el futuro y el presente nunca se sintió tan liquido como cuando estuvo en sus manos.
Un día ambas se separaron, amparándose en que el destino no aceptaría unión tan inusual. Los días volaron, los años corrieron. Esas aves, que parecían no compartir nada, tenían en común el tesoro más preciado. La locura.La locura invadía el cuerpo de una y el alma de la otra,la locura era la causa y el anhelo diario, la locura se encontró en cada milímetro de sus alas. La locura les curaba, sin que se dieran cuenta, el alma que el mundo se encargaba de matar.
El destino, señor pretencioso y ocupado, se encontraba distraido cuando aquellas aves lo desafiaban. Cuando se dio cuenta de los vuelos de aquellas locas, les impidió casi por cualquier medio viajar ante sus ojos. Ellas, necias como eran, decidieron volar cada noche, conocer el frió del amanecer y el calor de la luna llena, se sentaban cada tarde a esperar que el sol paseara por el otro lado del mundo, y así extendían sus alas en medio del cielo.
Una noche de insomnio el destino se percató de sus aventuras, las encontró con las alas revueltas después de beber néctar de uvas. Enfurecido, lanzó un grito que hizo temblar a todos los seres del bosque, menos a las dos locas, que se encontraban enredadas en un abrazo que contenía el cariño necesario para el universo. Cuando acabó de determinar todas las vidas del mundo, el destino se dio cuenta que nunca podría controlar los vuelos de una paloma y una golondrina cuya locura desafiaba a su propia naturaleza. El señor ocupado cerro los ojos, decidió no preocuparse más de tal aberración, y así, sin querer, les otorgó el mayor de los regalos, la libertad.
Nadie sabe si esas aves volaran juntas para siempre, ellas mismas piensan que un día se podrán separar. Pero hoy, son sombras del cielo, que de repente uno confunde con una nube y a veces uno siente como una estrella.

martes, 27 de enero de 2009

Gueela Cahui I


Lucía tiene mucho tiempo trabajando en la montaña, ya ni se acuerda exactamente cuánto, ahí los días pasan lentos, más bien pareciera que no pasan nunca. Llegó con el propósito de poner en marcha el proyecto de cultivo más ambicioso que había planeado, nada de lo hecho anteriormente se le podía comparar. Objetivos claros, agenda, una metodología increíblemente respaldada, y sobre todo, la seguridad de que la gente apoyaba el proyecto.

Meses y meses de planeación, gestión de recursos, difusión y todo para qué, para que un hijo de la chingada se quedara con el crédito de su trabajo. Y pensar que no sólo se quedo con su trabajo.

Eran mediados de enero, llovía todo el tiempo y bajar al pueblo era cosa de locos, quien iba a pensar que llovería cuando debería de hacer frío -¡pinche calentamiento de mierda! Pero aún así necesitaba una cerveza o ya de menos unos buenos tragos de aguardiente pues la semana había estado muy dura. No acababan de soltar las semillas criollas que habían prometido, querían darles las porquerías transgénicas que venían del gringo y eso iba a retrasar el trabajo, todos temían que no se alcanzará a sembrar a tiempo. Toda la semana se la pasó en la capital del estado mentando madres y pidiendo que cumplieran con lo acordado, pero no consiguió nada, y lo peor es que en el pueblo siempre había ley seca, esta semana no era la excepción.

Así que con todo y la lluvia se bajo a la cabecera municipal, odiaba el lugar, sucio, corrupto, lleno de policías, militares, traficantes, y paramilitares, todos eran de la misma familia, o del mismo partido, como quieran verlo. Lo único que extrañaba de esa vida era el alcohol que se vendía más que la leche. Al llegar a la cantina pensó que su alcoholismo iba en aumento, no le importaba mientras no afectara su trabajo, por eso estaba ahí.

Entró a la cantina y miró como a quince tipos, la mitad se caía de borracho, la otra mitad se veía ya muy pasado. Al fondo del salón había algunas parejitas fajando y detrás unas diez prostitutas esperando cliente, la mayoría no tenían ni veinticinco años y dentro de diez se estarían muriendo de alguna enfermedad venérea. En eso se encontró a Juan, no le extrañó verlo ahí, era un tipo chambeador pero mucho más alcohólico que ella. Se acercó a su mesa y empezaron a platicar del trabajo.

-¿Cómo ves mi Juan? Tú crees que nos den la semilla.

- Si no lo hacen saben que el lugar se prende, somos dieciséis municipios nada más pero si nos hacen encabronar nadie vuelve a subir, y pues, de hambre no nos pueden matar, ya nos acostumbramos a mal comer, el hospital está arriba y quién pierde son ellos ¿quién les va a bajar su pinche yerba y de dónde van a sacar el café para la Nestlé? No Lucha, usted no se preocupe ya sabemos a lo que vamos y no hay quién se raje, na´mas porque se presentó este proyecto, pero tú sabes que andamos calientes desde hace años.

El tipo de enfrente los miró, era un paramilitar, no le tenían miedo, sabían que sin ordenes no eran capaces de hacerles nada, además el vivía arriba, si intentaba algo jamás podría regresar a su casa. Además, ahí todos se conocen y saben de que lado juegan los demás, la bronca empezaba cuando las órdenes venían de arriba y ahorita el gobierno le estaba jugando a la apertura y las "oportunidades", a ver cuanto duraba. Lo bueno era que con la gente de arriba no se metían, los que se chingaban eran los del municipio, por agachones tenían que aguantar a los militares y a la bola de narcos que no los dejaban en paz, arriba la justicia era otra, pero muchos encarcelados había costado.

Después de varios aguardientes Lucia y Juan empezaron a bailar, ella ya estaba muy borracha y él, como buen lugareño necesitaba más de media botella para marearse. Ella lo admiraba, era un tipo recio, entrón, y con los ideales bien puestos, le fascinaba estar en sus brazos y beber con él, se sentía a gusto y sobre todo muy segura. Él también la admiraba, no entendía que hacia alguien de la capital ahí en la montaña. Ambos sabían que todo aquello se encendería muy pronto, lo de adentro y lo afuera.

-Ya no puedo Juan, vámonos a casa de Meche.

- Oh espérate, o me vas a quedar mal. Si tengo algo importante que decirte.

- No manches pinche Juan, ahorita todo se me va a olvidar.

-Entonces no te digo nada.

Y no dijo nada pero la apretó mucho más, quería sentirla toda, ella se dejó y por primera vez pensó en él como un hombre, así en serio, un hombre para ella.

-Espérate.

-¿Por que?

-Es que vas a hacer que haga una tontería.

En ese momento el estuvo seguro, la beso, la abrazo, se rieron juntos y salieron de la cantina, fueron a casa de Meche, ella tenia las llaves y Meche estaba en una de las comunidades por una reunión. La casa era de ellos y no la iban a desaprovechar.

Después de los besos vinieron las caricias, ella tocaba ese pecho que ya antes había deseado, un pecho de hombre de campo. Ambos desabrocharon sus camisas y soltaron sus cabellos, los de él eran mucho mas largos y negros. Se tumbaron en la cama, hacía mucho que Lucia no tenia sexo con nadie, y disfruto de cada caricia. Juan la recorría con su lengua de pies a cabeza, las piernas, las caderas, su sexo, ella estaba hirviendo por dentro y el se daba cuenta cada que su lengua la penetraba. Así pasaron toda la noche, hasta que ninguno de los dos aguanto más llego el ansiado orgasmo. Amaneció. Sus miradas encontraron a sus cuerpos entrelazados.
Eran las seis de la mañana, hacia horas que debían estar en el campo. Las sonrisas se mezclaban con los abrazos, las miradas se entrelazaban con los besos. Tuvieron que emprender el viaje de vuelta a la montaña, sólo que ahora ya no se sentían tan solos.......

domingo, 25 de enero de 2009

El viento

Hace algunos años conocí al viento. Nos encontramos en medio de la noche, yo estaba mirando la ciudad desde el grotesco edificio que se había hecho en honor al cambio, aquel que parece una casita y que se construyó cuando la gente tenía esperanza en el futuro. Estaba pensando en la forma de tirar aquel monstruo de piedra cuando sentí su presencia, venía justo detrás de mí, dí la vuelta y pude apreciar como volaban mis cabellos mientras sentía el frío que envolvía mi cuerpo. Él me saludo, como si me conociera de años me preguntó si quería dar la vuelta a su lado, yo no podía resistirme y al momento le dije que si, entonces volamos juntos encima de la ciudad por diferentes altitudes y temperaturas. Volamos hasta una montaña donde quiso contarme su historia.

El viento me dijo que había nacido hace mucho tiempo, en medio de la locura y la oscuridad, ahí creció muy solo, es por eso que disfrutaba de la compañía aunque nunca sabia como conservarla. Me contó que le gusta seguir a la razón porque disfruta conocer un poco de todo, sabía que al final su destino siempre lo llevaba a vivir en el caos y quería que al menos por momentos su vida fuera regida por algunas reglas. Por eso le gusta seguir rutas y crear corrientes, porque eso le proporcionaba mucha quietud y le permitía recibir y dar felicidad. Pero el viento es un espíritu libre que a veces disfruta de dejar las rutas y romper las corrientes para irse a cualquier lado, no lo hace muy seguido porque sabe de los destrozos que ocasiona, sin embargo, le gusta correr lo más rápido que puede aunque rompa todo a su paso.

Yo vi al viento con algo de nostalgia, me contó de amigos que hace años que no ve, de costumbres que ya había roto, de sueños que perdió en algún lugar y me dí cuenta que le gustaría correr muy rápido otra vez y olvidar los compromisos que tiene con la vida. Y es que, ahora es un viento muy ocupado, tiene que recorrer el mundo y cumplir con los compromisos adquiridos con las nubes, los ríos y el océano, no puede darse ni un tiempito para correr pues sabe que la vida de mucha gente depende de él.

Desde ahí el viento y yo nos hicimos amigos, algunas noches, muy pocas, las hemos pasado juntos contándonos nuestras historias y nuestros sueños, a veces gustamos de acariciarnos, pero yo no me encariño porque sé que él tiene que irse a cumplir con sus deberes, pero desde entonces trato de vivir lo más libre que puedo, para que cuando sienta ganas de ir corriendo por el mundo me encuentre lo más libre que se pueda.

Yo sé que un día no veré más a ese cálido viento y ese día seré muy feliz por él, porque sera el día que corra y se reencuentre con su libertad.

miércoles, 21 de enero de 2009

Y no me sonrojo

Yo tampoco me sonrojo, es historia conocida, pero velada, incluso para nosotros.
La costumbre dice que es necesario el sexo para vivir juntos y el amor para tenerlo.
No quiero estar junto a tu cuerpo, pero no me sonrojo si te digo que te quiero.
No necesito jadear a tu lado para decirte compañero.
No necesito sentir la humedad de tus labios para escribirte que te amo.
Aquí estamos, luchando juntos frente a los prejuicios propios y extraños; compañeros incansables de causas por siempre perdidas, y sin embargo, seguimos peleando, de pie, como hace doce años.
Nuestra historia, la historia de muchos, pareciera necesitar otro mundo, uno más libre, menos preocupado, tal vez un mundo más loco.
No me sonrojo si te digo que te quiero, porque te quiero libre, en otro espacio, para otros tiempos, muy lejos de aquí.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Amantes

La desilusión navega en cada nube del cielo, una noche clara solo puede darse cuando la primavera se encuentra en todo su esplendor; es entonces cuando las estrellas permiten mostrar cuan pequeños somos.
El universo brilla sobre nuestros cuerpos y ufanos nos negamos a perdernos en su soledad, aprovechamos la claridad del cielo nocturno y el camuflaje que proporciona el sueño ajeno.
Caminantes de la noche que miran al cielo cuando el otoño y el invierno son irremediables y las gotas negras caen sobre su rostro. No se inmutan ante el dolor y la oscuridad del líquido que los recorre y usan la lubricación de su piel para encontrar lo prohibido.
Pienso en los escondites que la necesidad nos otorga. En tu silueta oscura, en tus ojos brillantes y en esa voz que mis sueños prohibidos recuerdan como un murmullo. La noche nos cobija y permite que el anonimato continúe. El ayer y el hoy nos tomaron por sorpresa, tal vez mañana nos volveremos a encontrar para que los murmullos con las siluetas de un cuerpo desnudo aparezcan una vez más.
No puedo hablar de ti. Tú nombre y el mío nunca se dirán en la misma frase, así comenzó nuestro camino por lo no visto, por lo no imaginado, por lo no previsto. Caminamos en él porque por un instante la ilusión se nos fue de las manos y la vida nos mostró que aún en el desencanto se nos guardan húmedas sorpresas.
Lo que no tiene un futuro reviste mi plumaje con tu sombra, estoy, estas, estamos sin que nadie nos encuentre, solos, más allá de lo contado, desnudos, más allá de lo advertido, jugando a que la ilusión del mundo aún nos permitirá recobrar el paraíso perdido.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Método del escritor sin mérito

Olvida tu antivida. Escribe tal como eres. Vaiven de fiera verbal.
No intentes impresionar a nadie. Si te sorprendes queriendo impresionar, desea un "estilo". Escribir es buscar lo no literario. El estilo es miedo. Eugrafía. Microdictadura que te indica que decir y qué no. Cómo. Cómo si. Cómo no. El estilo es para escritores que desconocen su libertad. No te pre-ocupes de las estructuras.
Las estructuras surgen a posteriori. No antes del texto. "Prestrucutura" no: proceso.
Deja, pues, que primero suceda una larga fase creativa, que se caracteriza por ser un flujo. No pienses demasiado. Suelta lo que tengas. No es tuyo. Regálalo.
Si escribes un ensayo, lanza una idea, estállala, haz una llama con ella, y cuando el incendio esté en su mejor brillo, pasa a otra idea, y enciende otro. Prosar quema.
Si escribes una novela, lo mismo, camarada. Haz que un ser, una acción, un ambiente, encienda, y ya que el fuego arrecie, sopla otro. Narrar reacciona en cadena.
Si escribes poesía, no tengo que explicarte nada. La poesía es la aceptación de todo lo que viene, sin edición de doxa, razón o unigramática. Es el idioma-daimón. Es la visión. Supera y acapara todo léxico. Caza de fragmentos metamórficos, versas pluriversa.
El ensayo: orgasmo del conociemiento. La novela: nuestra vida más intensa. La poesía: todo el cosmosen otro código. No hay géneros: sólo ciencias incendiarias.
No hagas caso de loq ue se dice acerca de la literatura. El 90 por ciento de las nociones de los escritores viene de segunda mano, críticos, lectores, editores y otros miedos, son apagafuegos. Escribir es un río ígneo, recuérdalo. Agua piromaniaca. Y no te evanezcas de logro alguno. Este método lo que busca es quitar al yo de en medio. Dejar que a través suyo huracane viento. El método es no tener ningún mérito. Cada palabra: chamana.
Pero escribir no se trata de palabras aisladas. Se trata de un ritmo extenso.
Y no creas que esa fase creativa ha terminado -lo sabras porque el flujo ya no es intenso- detente abruptamente, vacaciona, dale tiempo al texto.
¿Cuánto? No sé. No te conozco, ni soy tu padre. Averigualo tú. Déjate guiar por tu quíntuple instinto. Y entonces pasa a la otra fase. La fase analítica. Autocrítica. Ocúpate de los detalles y visiones faltantes. Percibe la corteza creada. Quita la paja. Intensifica epifanías flojas. Rastrea tus escotomas. Aclara. Obscurece. Emociónate con cada aspecto del texto emergente. aplica aquí la herrería legada, pues en este momento -no en el previo- donde alguna de esa gnosis puede ser útil.
Y aprende de lo que hiciste para que en el siguiente librar (libro es verbo) todo salga de un sólo golpe, desde el primer impulso, y escribas sin mentiras, sin trucos, sin consejos, sin escudos, sino tal como eres: animal antitético, temporal, imperfecto.
Sin ningún mérito.

Rojo

Soy un alma atormentada.
Viajo buscando las diversas escalas de la furia y la alegria.
Caminante errado que no encuentra un destino o un hogar.
Libre porque padezco la libertad como quien padece el respirar.

Mi corazón se regocija y sangra con tus besos o sin ellos,
y lo hace para sentirse vivo, en paz en medio de la tormenta.
Corazón que no se encuentra quieto porque quiere sentir el mundo,
a ese mundo que será su último recuerdo.

Vivo en la tormenta de las emociones sólo por el hartazgo de la quietud,
busco libertad para elegir y justicia para vivir,
porque la sobrevivencia nos aleja de la escencia de lo humano.

La sociedad nos distrae del crecimiento interior,
tal vez un día me canse de observarla,
tal vez un día me canse de amarla
y simplemente quiera destruirla.

La oscuridad del sendero siempre es un mejor camino,
porque no necesitamos del otro para entregarnos a la soledad.
Sendero que deja atras la luz y te envuelve en las tinieblas.

Me entrego a la noche por sentir el vertigo del amor,
la sutileza del sentir ,
la frialdad del reir ,
y el cobijo del llorar.

Coge mi mano si un día me encuentras,
camina a mi lado,
acompañame en el viaje.

Vivamos un sendero multicolor para que resplandezca tu luz,
mientras el mundo, se hace trizas.
Vivamos el instante que la noche nos ofrece sin ataduras, sin máscaras, sin velos
para pensar que un día nacimos para olvidar que mañana moriremos.

Caeremos al amanecer como dos gotas de sudor nocturno,
transparentes, saladas, insignificantes,
sin necesidad de vernos la sonrisa ni de recordar la palabra.

Y si un día la noche nos lo permite volaremos y beberé tu sangre,
al fin que los perros que nos acosan no extrañan la muerte
y nosotros le apostamos al olvido.

jueves, 20 de noviembre de 2008

A los amigos que se van, a los que llegan, a los de siempre

Por qué será que a veces ponemos a prueba la amistad?
Escribo esto para ustedes, para aquellos que veo poco a poco distanciarse. Los veo partir con una sonrisa, emanada de lo decisivo de sus pasos, por lo bello de su andar y por la luminosidad del horizonte al que se dirigen.
Los veo, a alguna la escucho, un abrazo nada más y siento ese dolor molesto creado por tristeza. Tristeza originada por saber que ya no será lo mismo.
Ayer oí que todo cambiaba, que el rumbo, el sol, el mundo y nosotros nos transformamos a cada instante. Recuerdo lo que escribí en este espacio hace algún tiempo y me siento frente a la materialización inminente del cambio. Me veo y pienso en lo mucho que he cambiado, con la vida, con mi familia, con ustedes, quisiera a veces tomar la máquina del tiempo y me doy cuenta que a lo mucho puedo evadirme con un buen cigarro verde. Al regreso, me doy cuenta de que realmente sigo aquí, en el eterno presente. Entonces decido vivirlo, así, como viene, con ese monstruoso cambio.
El sentimiento de tristeza se aminora cuando pienso en la aventura que se viene, se viene sin más, en mí, en ti, por suerte en ambos. Pienso que no se acaba de acoplar mi vida a la tuya, por momentos dudo que podamos hacerlo un día y a veces no estoy segura de querer acoplarme a nada. Han sido tan turbulentos los cambios, tan de repente, que nuestro cambio no sé si quiero seguir transformando mi vida, no por el momento.
Sin embargo aquí estoy, no me niego a lo vivido y no huyo de lo que venga. Solo no me pidas que no tiemble de miedo, déjame vivir mis temores, al cabo ya no me paralizan. No hay futuro, de una vez te lo digo, no lo hay porque no me interesa pensarlo, sólo tengo este instante para ofrecerte, el que le sigue, no sé a quién pueda ofrendarlo.
Cambia, todo cambia, pero amigos míos, mi amor y mi lealtad, incluso mi fidelidad a este sentimiento es inalterable. Todo cambia, alegrémonos por eso, y tómense una botella conmigo que en el último trago nos vamos.

Consuelame otra vez

Camino a tu lado con el nerviosismo del primer día, hoy será la noche, pienso, hoy se perderan los miedos. Me miras y hablas de trabajo y miro tu boca que desentona con lo que tus ojos me dicen, la indiscreción de tu mirada me dice que no dude, que no me niegue.

Tú me haces olvidar que se crea una nueva crisis. Te pido consuelo, me das un beso. Después solo un gracias, quisiera estar contigo de verdad. Me doy cuenta que mis temores se han ido, que por primera vez en mucho tiempo puedo concentrarme en tí, me doy cuenta que he roto con el pasado, y asi, sin miedo, me entrego a ti. Se suponía me consolarías de mi soloedad,que le darías palabras de alivio a mi corazón, un abrazo, una palmada, al final, solo las gracias y el ofrecimiento de tu compañía.

Debo confesarte que temo no seas real, quisiera poner esa noche a la vista de todos, para así comprobar que pasó, que existes y que estuviste a mi lado. Eres tan parecido a un recuerdo perdido, que dudaba sentir tu roce de verdad. Pero aqui estoy, otra vez, frente al mismo camino, más complejo y oscuro que antes, con un nuevo compañero. Gracias, solo gracias, lo demás no lo adelantes más, mejor consuelame otra vez, que inicio un viaje nuevo, no digas, no hagas, solo como aquella canción, dejemonos caer, para no volver más a ese pasado, que a final de cuentas ya nos dejó.

Soñé que me querias

"Me dijo con la luna que me quería y soñé bonito, me dijo con sus besos que me deseaba y le di mi corazón.”

Una noche de agosto el desconsuelo se acercaba, los vuelos de un ave habían roto mi alma, dos largos viajes que se empalmaron en el tiempo, la distancia, el desamor. Se formo una mezcla que el corazón no soporto, y al llenarse de desdén busco refugio en el alcohol.
La violencia de las calles hizo que perdiera pedazos de mi ser, entre gritos, rasguños y risas llegue a lo que el destino me tenía por recompensa. Meses de mirarnos, meses de ignorarnos por fin tuvieron respuesta, ahí en medio del desconsuelo, a la luz de la luna, una, dos, tres palabras y la amapola en tus labios hicieron que el brillo nocturno se eclipsara mientras mis labios te tocaban.
Días y días de encontrar más y más puntos de encuentro, los sueños se fundían y yo soñé que se podría. Más el futuro estaba arreglado, la distancia se interpondría, ya lo sabías, antes de esa noche, quisiste esperar y ver si había modo. Pero sabías muy bien que nunca podría aventurarme a dejarlo todo.
Pasó un mes, el sueño ya era de verdad intenso, de repente, la pregunta que nunca nadie me había hecho, la que toda mujer desea, con la que soñé de niña. Mi respuesta un no tajante, así sin más, pues mi vida no sería esa y mi corazón realmente no era tuyo.
Soñé que me querías y fue un sueño hermoso, la vida apareció de la nada y me sentí renovada, acepté tu partida sin la virtud de una despedida. Y aunque después nos vimos, ya nunca nos dijimos nada, solo versos, poemas, un amor virtual vino después, el cual el tiempo se encargo de diluir y otros amores y otros besos nos llevaron a olvidar, como si aquello, hubiera sido lo que fue, un sueño hermoso del que la cruel mañana nos liberó.
El sueño se había acabado, pero siempre quedará en mi recuerdo.

Sobreviviendo a octubre IV

Resulta extraño pensar en todo lo que ocurrió y de lo que ni por asomo vi, insisto, la idea de la burla no puede apartarse y el sentimiento de no haber sido suficiente vuelve a aparecer. "No eres tú soy yo" buena frase dicha como un millón de veces, que a final de cuentas no dice nada. Sobre todo cuando en una relación, la que sea, normalmente son dos los que forman el juego.

Insisto, la fidelidad es una virtud que poca gente tiene voluntad de hacer realidad, de manera personal puedo afirmar que no soy una de ellas, nunca lo he sido y nunca lo seré, pero existía tal acomodo en lo que un día existió que la necesidad desapareció por un largo tiempo, justo el tiempo en el que el gavilán daba vuelos por las esquinas.

No hay reproche, incluso hay comprensión, más de la que incluso yo podría admitir. Yo también he pecado y no me arrepiento de nada, mis motivaciones no tienen que ver contigo ruiseñor, ni conmigo. Tienen que ver con el momento en el que me encontré con las personas que me amaron, por un instante, por unos días. Es por eso que la culpa nunca se instalo en mi alma, es por eso que la necesidad de confesión no llego. Se confiesa el pecado, no la dicha de haber sido feliz por un instante, así como estoy segura tú lo fuiste también.

Pero bueno, arrieros somos y en el camino andamos, y al parecer el otrora gavilán quiere volverse ruiseñor, sin embargo mi emplumado amigo, esa oscuridad que ilusa creía que no tenias, está insertada en lo más hondo de tu ser. Me alegra, me hace sentir ante un igual. Así que mi oscuro y pecador amigo creo que tus mentiras no fueron piadosas, más bien me dejan un sabor a travesura, a travesura de un niño malo que rompió el vidrio y escondió la mano. No me saben a mentiras piadosas, porque la paloma negra nunca ha pedido piedad y hasta el último día te lo dijo, "en caliente, sin piedad" ¿Por qué? por que la muerte lenta sabe a tortura y yo ya pasé por varios infiernillos gracias a la piedad del omitir los motivos.

No hay reproches ni motivos de enojo, al contrario, sonrío al ver de frente al tipo de humano que eres, más igual a mi de lo que te imaginas, mucho menos idealizado, menos complicado, más real. Te deseo suerte en todo aquello que tus anhelos estén confabulando y ya sabes, la puerta y otras cosas están abiertas, siempre y cuando otro gato no se encuentre en mi tejado y la culpa no se asome en tu corazón.

Sobreviviendo a octubre III

Rosa me envío algo que una vez más en esto días me hace reafirmar que el desconocimiento de la historia, incluso la personal, nos condena a la repetición inconsiente de ella. Por otro lado una vez más me siento orgullosa de mis raíces y sobre todo, de mi locura.
"Los otomies eran considerados un pueblo barbaro por que tenian como características ser una población movil, nómada, sexualmente muy prolifica, pero no solo esto sino que abiertamente eran personas que manifestaban su sexualidad en mayor grado que los mexicas.

Por lo que la libertad y el ejercicio de su sexualidad hacian llamar a algunas mujeres negras (pero no solo eran negras sino que llevaban el nombre de un ave, no recuerdo el nombre del ave en este momento). Pero no sólo eso sino que tenian culturalmente arraigada la fe en el dios del fuego, la diosa del pulque y creían en la dualidad, más allá de la dicotomía bueno-malo, mejor dicho la complementariedad o nula existencia de uno sin el otro."

Sobreviviendo a octubre II

Ya está dicho. Ahora si no hay marcha atras. La familia lo sabe, o al menos eso cree.
Matrimonio, la palabra más usada este día, costumbres, educación, deber ser. Hoy, las lagrimas son mucho más amargas porque las provoca la gente a la que más amo.

Se sienten defraudados, hay una linea que dice fracaso en mi rostro. Siento rabia ante ésto, quién los invitó a esperar algo de mí, ¿quiénes son ellos para decirme lo que es correcto cuando veo la infelicidad en sus ojos?

Casarme, esa es su solución, si supieran que ni siquiera amo al hombre con el que viviré, si supieran que ni siquiera es mi aspiración casarme con alguien. Quisera decirles que me he visto en sus condiciones, con el alma y la vida jodidas, fracturadas. No busco el camino correcto porque no he visto la felicidad verdadera en él.

Dos semanas, es todo. Pero seran las dos semanas más largas de mi vida, en espera de la libertad, no de la felicidad. Es gracioso saber como anhelo el tener más problemas, es gracioso cómo anhelo el no tener cama, estufa, ni televisión.

Amaré mi vida, porque será mía, de nadie más.

Lo siento mi madre, lo siento mi abuela, lo siento mi padre, lo siento mi amor. No soy la mujer que hubieran deseado. pero soy feliz.

La mejores letras que me han escrito en estos días, ¡gracias Miriam!:

La libertad no tiene precio!! muy pocas personas se atreven a luchar por ella, incluso dar la vida misma buscandola. Ir en contra del deber nos coloca como las raras, las locas, incluso las putas, pero dime si no vale la pena...
todos los dias escucho lamentos, sollozos, reproches, rabia y dolor...por no cumplir lo que exige la sociedad, por ser diferentes...por no ser las niñas lindas, tiernas, amorosas, obedientes y hogareñas...por no querer casarte "bien" de blanco en la iglesia...
Gracias por atreverte a luchar por lo que quieres, que importa si no tienes cama, estufa, ni television, con el tiempo, con tu trabajo y esfuerzo puedes llegar a tener las cosas materiales....pero tienes lo que te pertenece...tu vida!!

Sobreviviendo octubre I

Hoy la humedad me sabe a ti, esta noche los recuerdos nos llevaron al mismo lado, otra vez, como entonces. Te vas y me dejas con el corazón acelerado, no de amor, no de romance, de sed de ti. La platica no debe tener continuación, ambos lo sabemos, ambos nos conocemos.
Maldigo mi buena suerte y mi mala disposición, pues los besos no saben a nada, no saben a ti. De que me sirve probarlos si tu lengua no me quemará una vez más, de que me sirve entregarme a ellos sino me conocen como yo a ti. Para que quiero sus caricias si de antemano sé que hay egoísmo y desinteres en mi placer.

Pienso en todo esto y me reprocho el no haberme callado una vez, y dejar que al menos el deseo pudiera seguir. Deseo, si, porque a pesar de que no hay futuro y de que no habia nada más, habia un deseo endemoniado que hoy me esta quemando el cuerpo. El deseo que no apagó el tiempo, ni el cambio, ni el desamor. Deseo que me hace confesar cuanto te extraño. Deseo que sobrevivio ala costumbre y al placer rápido. Deseo, ¡Dios si supieras cuánto te deseo!
Deseo que me hace querer echarte de mi memoria para que así tampoco el cuerpo te extrañe, como te extraña ésta que un día fue tu mujer.

Sobre la soledad de mi mejor amigo (septiembre)

Querido amigo, acepto con gusto tu reproche, pues es bien merecido, no así tus maldiciones, porque maldita he nacido y de quien menos necesito tan constante regalo, es de tí. Para ser sincera, pienso que tú tampoco necesitas maldecirme. Lo que tengo que decirte ya lo sabes, la propuesta está en el aire, la amistad no está perdida.

Hablemos de la señora soledad, esa mujer maravillosa que siempre acude a nuestro encuentro, nos acaricia, nos da de besos, a veces nos seduce, tanto, que nos perdemos en medio de sus cabellos, es bella la asesina sobre todo cuando el sabor amargo de su lengua llega a nuestra garganta invadiendo nuestro cuerpo y evidenciando nuestra alma. Es bella, como bello es el desmayo que provoca el licor más fino. Bella, cruel, irresistible.

¿Qué pide está mujer a cambio? Nada, ahi esta su encanto, en el no pedir más que lo que el alma le pueda ofrendar, no habla, no atiende, nos deja estar, siempre presente sin quitar un sentimo de aire, de nada. ¿Quién puede resistirse ante tanta libertad? ¿Quién puede escapar? Yo no, espero que tu puedas disfrutarla. Sin embargo, tiene un defecto. Esta bella mujer suele ser tan fiel, que sin querer nos hace sus únicos amantes, sus esclavos, y nosotros gustosos desfallecemos sólo ante sus brazos.

La soledad me envuelve, me atrapa, con una gran facilidad me hace suya por completo, me muerde, me arranca pedazos del alma y la muy perra, sonrie, sí, sonrie mientras ve como gustoza me desangro. Y, como dice Baudelaire: "así me conduce, lejos de la mirada de Dios, jadeante y destrozada de fatiga, al centro de las llanuras del hastío, profundas y desiertas, y lanza a mis ojos, llenos de confusión, sucias vestiduras, heridas abiertas y el aderezo sangriento de la destrucción" Esa es la gentil señora que hace una luna a pedido la hagas suya.

Amigo, la soledad justo ahora se encuentra enredada entre mis piernas, y hace mucho deje de negarme a ella, es tan bella, tan seductora, que bien valdría la pena ultrajarla y compartirla. Después de todo entre tres el deseo siempre es más divertido, ¿no lo crees?.

Recuento (septiembre)

Espacios y tiempos que fueron llenados con tu presencia hicieron que una parte de mi vida te pertenezca, en medio de la soledad total, de los momentos en los que no había más que vacío, tu presencia pudo darle sentido al universo pues dos partículas de materia se juntaron para que tus ojos y los míos se vieran. La vida corrió rápido, no por el tiempo transcurrido, sino, por los sucesos que quedaron en la memoria y que pasan a ser recuerdos de lo que nunca fue realmente vivido para demostrar que aunque dos partículas de sueños se unan, aun cuando es un milagro del destino y creen poder sortear cualquier impedimento, si una de ellas, al menos por un momento duda de su propia existencia, el milagro se rompe y el imposible aparece. Era necesario encontrar un universo encerrado, escondido, donde tan impresionante experimento pudiera surtir efecto. Para mi desgracia el milagro se ha roto.

Te recuerdo a cada instante, porque cada instante añoro que el pasado sea borrado, pero las imágenes, circunstancias y fantasmas aparecen como si jamás pudieran irse lejos. Y aún cuando el destino benévolo me pone trampas para olvidarte, el estremecimiento de sentirme totalmente ajena a lo que ocurre me deja con un gran vacío, aún más grande que aquel que tú llenaste. Hoy la vida me permite trabajar nuevamente en lo imposible, pero el sueño aquel de encontrar agua fresca me presenta como futuro un gran desierto, y ante la línea que inicia el nuevo camino, vienen a mi momentos que no quiero dejar, tú, eres parte de un tiempo que fue quietud y fue anhelo, y que hoy no es más que mi más doloroso recuerdo.

El tiempo, nuestro tiempo es un recuerdo que se me ha tatuado en la piel y del que esta alma atormentada se valdrá para seguir su camino. Hoy tu recuerdo me hace preguntar cuanto he de esperar para encontrar el alivio que me acompañe a vivir, hoy, que mi tiempo navega en un mar de apariencias no sabes cuanto me cuesta sonreír y ponerme un antifaz que me disfrace de normal. Hoy, la fuerza se me va del cuerpo y me pregunto ¿dónde pondré el sentimiento? ¿Cuál será el basurero adecuado donde quepa lo que siento? Y el miedo me invade a cada instante, miedo de caminar y de volver a ser la sombra de aquel olvidado lugar, miedo a no poder volver a besar, ni a sentir lo que un día la vida miserable me hizo experimentar.

Hoy pienso en que aún cuando llegó el final, al final del viaje yo te esperaré y quiero pensar, como el buen cubano, que mi propio rastro me invitará a vivir y me dará una gasa que envuelva este dolor, y miraré al horizonte y caminaré otra vez. Hoy, esta noche que otra vez paso sin ti, tu nombre me deja un agridulce dolor.

De gatos y Palomas, de un amor (septiembre)

"Gatos y Palomas animales callejeros, similares contradictorios, pero sobre todo libres. Libres de sus actos, libres en su entorno."


Quisiera escribir una historia, velar lo que siento con personajes y escenarios ficticios, pero no puedo, no puede mi alma encontrar la metáfora y el sustantivo correcto para llamarte, para llamarme, para llamarnos.

Lo prohibido, el pecado, el vuelo de la noche más larga, la noche más deliciosa en la que esta mariposa ha podido volar, y muy a pesar nuestro, la mariposa voló a tu lado. Al lado del gato, de aquel que podía devorarla, pero que nunca lo hizo, pues entre ellos antes que naturalezas, instintos y garras existía la oscuridad de su origen. En la noche de la vida nos encontramos y hoy quiero decirte que de la noche no me moveré, porque aquí te encuentro a cada instante, porque aquí aún te siento, porque aquí te espero.

La mariposa negra sabe muy bien que nunca podrá volar de día, no lo desea, la luz del día la mataría. La paloma descubrió que una sutil jaula de hielo la atrapo, porque era de hielo a la luz del día y a la vista de todos, sin embargo, ese hielo se derretía cada noche que pasaba a lado de tu suave pelaje, se derretía sin más porque mis plumas y tu pelo, a pesar de las diferencias, nos transformaban en algo más; paloma con garras y gato con alas, uno solo, dos que nunca se devoraron, ni siquiera hoy, cuando el adiós parece irreversible.

En la noche me quedo porque ahí nos encontramos, porque de aquí soy y porque fue aquí que un día, varios días, con todas sus noches, tú decidiste salirte del calor que te daba el sol y sentir el calor de mi cuerpo. En la noche me quedo, pero nunca más estaré sola, tu amor me acompañará por siempre, ese amor que nunca te atreviste a nombrar pero que tu mirada y ahora cada letra me gritan sin más. Era un amor cobarde, lo sé, era un amor sin futuro, también lo sé, porque no tuvo otra cosa que el presente infinito, porque solo tuvo el instante en el que vivió, pero hoy, a pesar de tus garras y mis alas, el amor que nació ya nos trascendió. A él, a este infinito sentimiento, le haré el amor cada noche, con mis letras, con mis sueños y con cada lagrima que salga del corazón. A él, lo volveré inmortal para que no vuelva a temer por el pasado y el futuro, porque desde hoy estará en cada instante del tiempo. A él le dice la paloma, “No me iré lejos, siempre sabrás donde encontrar mi vuelo” Y la mariposa revoloteara siempre a la vista, para que un día, si es que el sol de la vida te quema, vuelvas a la noche y juguemos al quizás. Hoy, la paloma decide construir un nido, al que siempre podrás acudir, y sé, qué aun cuando alguna mirada obtusa me llame ramera, le diré, “si, lo soy con gusto, pero lo soy, solo para él, para mi amor, hasta el día que decida volver”.

Debo confesar que por momentos sentí la necesidad de ver la luz, de vivir como se debe, y por momentos también, creí que sería a tu lado. Pero también debo decir que me encontraba en una jaula, al fin lo sé, lo sabes, lo aceptó. Pero hubiera sido feliz en esa jaula, aunque creo que ambos sabemos que un día podría darme por escapar. Por eso no te reprocho nada, por eso me atrevo a decirte, te espero aquí, en ningún lado, en todos los lados de la noche, te espero porque te amo como nunca he amado y como nunca quiero volver a amar. Te espero porque creo que cuando el deber ser sea cumplido, la libertad de los compromisos, con ayuda del destino, nos volverá a juntar. Algún día, alguna noche, en otra vida, en esta vida quizás.

“Te invito a volver” le digo al amor, puedes volver cuando gustes, aquí estaré siempre, pasaran mil minutos, mil años si quieres, pero si un día, después de que la vida te fatigue con su normalidad, recuerda que aquí, en la oscuridad te esperaré hasta que muera.

Cierta historia de amor (septiembre)

Hoy, hace doce años que te vi por última vez. Nunca he escrito nada sobre ti, y he hablado muy poco al respecto, por eso creo que ya es tiempo de que exprese la enorme influencia que ejerciste sobre mí, sobre mi vida, y tal vez, sobre mi destino.
Creo que siempre supiste que fuiste el primero, de verdad el primero en mi vida, lo que creo que nunca supiste fue la seriedad con la que yo te veía cada vez que me hablabas. Yo esperaba, esperaba crecer un poco, al menos hasta tener la certeza de saber lo que era un hombre y una mujer, pero te fuiste justo cuando empezaba mi viaje. Tu partida fue tan repentina y tú vida tan breve, que nunca hubo tiempo de nada para mi.

Hoy, a doce años de tu partida, me doy cuenta que no sólo aprendí de ti el gusto por la trova y la protesta. Hoy, me doy cuenta que tu partida rompió con todos mis esquemas. Te fuiste y no sólo dejaste tu ausencia, dejaste la angustia que provoca la conciencia de la mortalidad, de mi mortalidad. A veces un instante cambia la vida, la mía y la de todos los que te queríamos cambiaron cuando te fuiste, un amigo diría “la vida es eterna en cinco minutos” y tiene razón, tú vida se fue en cinco minutos, y hoy, a doce años me sigues doliendo. Maldita canción que siempre me recuerda tu partida, sobre todo porque fue en tu voz en la que la oí por primera vez.

Hace doce años, decidí correr, oler, probar, en una palabra, vivir intensamente, pues, siempre ha estado presente la idea de que un día no me dará tiempo de despedirme, como tú, que no te despediste de nadie. Hoy, tengo la edad que tu tenías al irte y pienso que tal vez he vivido más que tú, pero jamás lograre cantarlo, ni tocarlo, ni hacer que una persona me recuerde como yo te recuerdo a ti. Tú me empujaste a volar, a ser libre, a vivir, pero lo hiciste tarde, lo hiciste con tu ausencia. Hoy, que tengo la edad que tú tenías cuando te vi por última vez, te desprecio porque nunca me hablaste de la soledad que implicaba el ser libre, porque nunca me dijiste que dolería tanto el salir del árbol, de la jaula, de la casa, porque no me explicaste que el llevar la vida que tú me enseñaste sería un eterno y solitario caminar.

Hoy, recuerdo a Rockdrigo en tu voz y pienso que los dos deberían prestarme una máquina del tiempo, porque hoy, como nunca, quisiera regresar atrás.

Para tu ausencia, de la amapola (septiembre)

Hoy te escribo, porque sé que nunca podras leerme, te escribo porque la noche me trajo tu recuerdo, porque el destino trajo un homonimo tuyo y desee que fueras tú. Tu nombre, tu rostro y tu talento, pero no eras tú, fué , tal vez, solo un espejismo.

Te escribo porque te extraño, porque a pesar de los años que han pasado, tu ausencia me sigue pesando. Te escribo porque estraño la música que salia de tí y extraño tú palabra, y tú sonrisa y todo eso que no nos permitimos, por ser congruentes y honestos.

En medio de la música y del baile, apareciste tú otra vez, como hace años y yo sentí que debí haber corrido a tu lado, dejar que la amapolita te llenara y te volviera loco, pero el destino me devolvio, a esa noche donde te encontre, bailando, justo como hoy, la noche y el baile me traen tú recuerdo.Al final, parece que la amapola tiene como destino vivir sola.

Paloma Negra

Pienso, pienso mientras bailo, y me digo lo bonito que es bailar con un guapo y oigo como dicen que mueva la cadera, así, suavecito, para que el ritmo y la categoria se vean mamacita. Y pienso en que cualquiera de estos guapos podria llevarme y despues de bailar como nunca tal vez no me negaria a nada más.

Y bailo y oigo "No le digan que me han visto llorar, no le digan" y me acuerdo y digo, ¡ay como dueles! pero la vuelta siguiente me hace olvidarte por un momento.

Pienso en la luz que se va de mi vida y pienso en esta noche y creo que ya no soy tuya, que siempre he pertenecido a este lado de la vida, que a pesar de desear un futuro nunca dejare de ser lo que soy, un ave de paso, mujer de la noche, mujer sin ti, de ellos, Lilith.